Trilogía: Un verano de festivales BDSM
Primera parte
El verano, esa estación del año que se quiere y se odia a partes iguales. Es la época en la que las tardes calurosas y bochornosas intentan dar paso a noches de suave brisa. Durante meses, cuando somos pequeños, no queremos que esta estación termine. Y, al igual que un niño, no deseo que acabe este verano. La razón es sencilla: será el verano de los festivales BDSM, eventos que, junto con la firme guía de Lady Sadira, iremos descubriendo y os iremos explicando.
Nuestra ruta de festivales comienza, cómo no, con el Desade, festival celebrado los pasados 11 y 12 de julio en Barcelona. En resumen, el Desade es mucho más que la suma de performance o de talleres, es una oportunidad para conectar con uno mismo y con los demás.
Donde lo que toma valor es la conexión que se crea entre los participantes intercambiando ideas, historias y experiencias que nos enriquecen con las diferentes visiones del deseo, del placer y de las relaciones humanas. Dandonos la oportunidad de conocer a gente maravillosa.
El Desade , a través de los talleres, invita a reflexionar sobre temas más amplios: la ética en las prácticas, la importancia del consentimiento, la comunicación efectiva y la construcción de vínculos seguros y respetuosos. Un espacio donde el aprendizaje se combina con la celebración, en un ambiente que combina la diversión, el respeto y la autenticidad.
Pero no sólo son talleres y charlas, son performances de altísima calidad para disfrutar disfrutar, son artesanos vendiendo sus productos, es fiesta garantizada toda la noche. En definitiva es el festival de BDSM que una ciudad cómo Barcelona se merece.
Si esto ya bastaba para definir el fin de semana de mágico, vivirlo junto a Lady Sadira lo elevó a lo sublime. No hay mayor maravilla que sentir el collar, la correa y esa mano que me guiaba por todo el festival con dulzura a la vez que con una fuerza inquebrantable.
Pero antes de ir de festival nuestra jornada empezó en The Vibe, donde adquirimos objetos aparentemente inocentes que, usados por la sádica mente de Lady Sadira se convierten en los utensilios de tortura més refinados. Y si añadimos que la tienda tiene una cruz de Sant Andres a disposición de los clientes, ya os podéis imaginar cómo salí de la tienda .
Después de una agradable comida, llegamos bajo un diluvio incesante, pero con la ilusión intacta de alcanzar el stand del maravilloso Podcast de Lady Sadira , Rojo Sadira (¡no os perdáis su edición especial sobre Desade!). La música dificultaba las entrevistas en interior, así que trasladamos nuestro set de grabación al exterior… y fue allí donde comenzamos a desentrañar historias fascinantes. Donde empezó mi tarea de asistente de grabación, donde entrevista tras entrevista la cara de Lady Sadira se iluminaba más con las sorprendentes historias que descubrimos. Y seguro que nos dejamos muchas por descubrir.
Os recomiendo mucho que escucheis el episodio especial y podáis descubrir la historia de la sirvienta Pepi. En resumen es una vida de vocación y servicio, pero a la vez de amistad y diversión. Que envidia y que ganas que tengo de algún día asemejarme a su forma de ver la vida. Espero que nos encontremos pronto en algún otro evento a la vez que pediré a Lady Sadira que le dedique un episodio sólo para ella.
Ya entrada la tarde, nos reunimos con gente de Twitter (sí, tengo más de 40 años, y para mí siempre será Twitter). Que maravilla poner cara a gente que normalmente sólo hablas a través de la redes sociales. Sus anécdotas y vivencias que ya de por sí son divertidas en Twitter cuando las puedes escuchar en persona, són sublimes.
De vuelta al festival y ya con todas las grabaciones hechas y con el convencimiento de un trabajo bien hecho. Fue el momento en que Lady Sadira me ordenó ir a buscarle un Gin Tonic para a continuación decir se han terminado las entrevistas, ahora empieza la diversión. Y acto seguido me ordenó ponerme en medio del patio, apoyado en una mesa. Y allí en medio de todos empezó a recordarme mis faltas, por cada falta y dependiendo de la gravedad de la misma el número de azotes y la intensidad de los mismos era diferente. Pero qué es el dolor que podamos sentir comparado a la felicidad de Lady Sadira. Y es que mi máximo objetivo en esta vida es hacer lo posible para que su felicidad sea máxima.
Una vez cumplida mi penitencia, me sacó del cadalso público que era aquella mesa y me dijo que ya tenía suficiente. Que sus pies necesitaban descansar y un buen masaje antes de dormir
La mañana siguiente y después de un sueño reparador, me ordenó que recogiera la habitación ya que debíamos irnos. Pero antes de eso, colgó unas aparentemente inofensivas pinzas en mis pezones que no me dejo quitar hasta que no deje la habitación completamente ordenada.
Y de esta forma, con los pezones doloridos pero mi alma contenta terminó nuestra primera parada en la ruta de los festivales de este verano. ¿ Queréis saber más o donde será el próximo? Pronto lo descubriremos juntos.


